¿Quién no recuerda la sensación que fue Corre Lola Corre, la primera película “en tiempo real”? ¿Qué tal las expresiones de sorpresa al saber que los ingleses publicaban fotos de lo que sucedía en el metro de Londres con los atentados? ¿Cómo olvidar la primera temporada de 24 y el suspenso que generaba saber que cada capítulo representaba una hora exacta en la vida de Jack Bauer?
Para hablar de “tiempo real”, Twitter es lo de hoy. Pareciera que los blogs personales le han abierto el paso y cada día es más fácil encontrar amigos que participan más en el servicio de microblogging que en sus páginas personales (entre ellos me incluyo). Y creo que este fenómeno se ha arraigado tanto por el simple hecho de que es más fácil describir lo que uno está haciendo, lo que escucha, lee o siente en 140 caracteres que ponerse a pensar en todo el choro que representa escribir unas cuantas líneas más. Razones, seguramente, hay muchísimas, pero los “chismes” del pajarito y todo lo que dejan a la imaginación son altamente divertidas.
En mi caso, Twitter ha sido una divertida válvula de escape para describir todo lo que me puede suceder en segundos y también me está ayudando a recordar que puedo escribir de lo que sea, cuando sea. Es la “llave de arranque” que echa a volar mi imaginación y da pie a decidirme a retomar el blog como se debe. Es la transformación de los tags y los links a los hashtags y los twitpics… Digamos que es lo mismo, pero más barato.
Lo que me parece tan divertido (y a la vez, enigmático) del tuiteo es el fenómeno social que está desarrollando: digamos que se ha convertido, incluso, en el sustituto de las revistas y libros vaquero del baño. La gente prefiere ser parte de las historias que todo el mundo lee que leer lo que los demás hacen. Es un TV Notas, un Caras o un Quién donde el reportero, fotógrafo y director editorial es uno mismo.
La gente ha llegado a hacer de Twitter parte de su vida. Relata los últimos acontecimientos en las elecciones de Irán (#IranElection), las recomendaciones de tuiteros cada viernes (#FollowFriday) o las reacciones después del último sismo en la ciudad. Bueh, ha llegado a tal grado la manía por tuitear, que en algún lugar de Estados Unidos están cambiando los mensajes de alerta en las oficinas en caso de incendio.

¿Será que estamos llegando al exceso del “tiempo real” en nuestra vida diaria?
(vía:@graciadelcielo)
