Este blog, que estaría cumpliendo tres años por estas fechas, tuvo un “pequeño problemita” hace unos meses… y todo por meter mano donde no conocía. El resultado es que todo lo escrito en dos años desapareció de la misma manera en que formateas una pc y no respaldas tu información, así, en un par de segundos.
Sin embargo, las memorias quedan. Así como también lo bueno y lo malo que ha pasado en muchos meses y me hacen sentirme y pensar de mil maneras diferentes, unas veces encontradas, otras yuxtapuestas y, sin lugar a dudas, la mayoría difíciles. Y los hechos también complican demasiado el panorama: más de un año sin un trabajo formal y fijo que, como dicen los norteamericanos “pays the rent”; la pérdida de la persona más importante para mi al interior de mi familia; la separación de la casa paterna justo después del torbellino, problemas de pareja, crisis económica, influenza y sismos… para cualquiera podría ser el fin del mundo.
Lo reconozco, toda esta situación me ha tenido altamente deprimido, desgastado y desesperado. Ver que se cierran las puertas y las ventanas tienen seguro tampoco ayuda mucho. Tantas cosas en tan pocos meses me tiene muy irritable y reacciono ante lo más mínimo, no es para menos. Sin embargo, están los proyectos, las ideas, los nuevos negocios y la esperanza de que todo tomará nuevamente forma. Por mi bien, espero que tome forma pronto.
Por lo pronto, este reinicio y formateo del blog tiene mucho significado (sobre todo, lo más importante por el hecho de comenzar de nuevo). Es un reinicio de mucho que dejé atrás y quiero recuperar. En el principio de una nueva etapa y el borrado de todo aquello que en el pasado me detuvo.
Bienvenidos sean, de nuevo, al refugio del Conde de Almaviva